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Las 7 quejas más habituales de los clientes en restaurantes (y cómo evitarlas)

Los clientes rara vez se quejan: lo que hacen es no volver. Entender las quejas habituales es la diferencia entre una mesa que repite y una que se va.

Los clientes rara vez se quejan. Lo que hacen es no volver. Por eso entender las quejas habituales en hostelería es tan valioso: son la punta visible de un iceberg de pequeñas frustraciones que terminan decidiendo si una mesa repite o no.

La queja más frecuente, según cualquier encuesta sectorial, no es el sabor de la comida. Es la espera. Esperar a ser atendido al sentarse, esperar a que llegue el plato, esperar a que retiren la mesa, esperar para pedir la cuenta y, sobre todo, esperar para pagar. La segunda queja más común está directamente relacionada: errores en la cuenta. Bebidas que no se sirvieron, raciones que se cobran dos veces o descuentos que nadie aplicó.

Detrás vienen otras siete que aparecen una y otra vez: la temperatura del local, el ruido, la rigidez del menú frente a alergias o intolerancias, la falta de información sobre los platos, el trato impersonal, la falta de atención cuando hay grupos grandes y la incomodidad para dividir la cuenta entre varias personas.

Casi todas tienen una solución operativa, no creativa. Mejorar la temperatura no requiere un Estrella Michelin: requiere mantenimiento. Reducir errores en la cuenta no requiere un equipo más caro: requiere herramientas que automaticen la lectura del ticket y el reparto del importe. Plataformas como laQuenta resuelven los puntos relacionados con el pago: dividir la cuenta entre varios comensales, mostrar la cuenta clara desde el móvil del cliente, evitar errores de cobro y eliminar la espera al datáfono.

El restaurante que escucha sus quejas y las traduce en cambios operativos no necesita reinventar la carta cada año. Le basta con quitar pequeños obstáculos al servicio, esos que no se ven pero que el cliente nota cada vez que viene.